Ho... Sudores, lágrimas, y mucha nostágia de irse de la tierra donde se nació.
Es verdad no se debe olvidar, las generaciones futuras deben recordarlo que marchamos a otros lugares para ganarnos el
Pan, y llevar nuestros conocimientos en beneficio de otras comunidades que nos acogieron y con ello han hecho mucho más próspero el bienestar del trabajador reconociendo nuestras valías, cosa que siempre nos han denegado los "mandamás" de turno.
Así van las cosas en
Zamora, la última de las provincias
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