Han pasado más de 50 años, pero Isabel Pacheco aún no ha olvidado el llanto de las dos niñas a las que dio a luz en junio de 1950 en el Hospital Civil de Málaga. Ese llanto y los comentarios de las monjas que le asistían en el parto es lo único que conserva de aquellas criaturas a las que jamás besó ni abrazó. Horas después de dar a luz le comunicaron que los bebés habían fallecido y que, incluso, ya habían sido enterrados. La documentación reunida ahora apunta a que eso era falso. Por eso, su hijo ... (ver texto completo)