En la época pre-Gallardón, un hombre llamado Vicente falleció en soledad en su piso de la calle Duquesa de Parcent. Era diciembre de 2002. Los vecinos de escalera llevaban días sin verle salir a comprar el pan y el periódico como hacía cada día. Uno de sus hijos se alarmó al ver que no le devolvía las llamadas. No disponía de ningún servicio de teleasistencia. Su muerte, la número 68, fue la última que se produjo ese año. Esas historias son casi inaccesibles ahora que el Ayuntamiento de Madrid no ... (ver texto completo)