Cuando doblan las campanas la gente se pregunta, por quién. Era allá por finales de los sesenta o primeros meses del setenta del siglo pasado. Se corrió la voz en el pueblo que había nuevo alcalde. Creo que era el verano del setente y uno, después de una noche de protestas de los mozos para pedir toros. Las protestas se realizaron por la torre y aledaños de la casa del alcalde. Damnificado de aquella algarada fue el destrozo de un viejo trillo de un vecino. Aquellos jóvenes exaltados creyeron necesario ... (ver texto completo)