Nadie los ha visto pero todos los años vienen. Aquel que le deja paja y cebada sabe que los camellos han estado allí. Debía ser el año 1968 o 69 cuando unos muchachos discutían por una extraña huella que había en una de las embarizadas calles, al final llegaron a estar de acuerdo en que uno de los camellos de los reyes magos fue el que la plasmo. En el transcurso del tiempo se puede asegurar que sin verlos, su presencia es evidente, camina por nuestras calles, y lo más importante, a cada uno de nosotros ... (ver texto completo)