Dicen que algunas noches en los cementerios deambulan algunas almas entre las tumbas penando. El viento provoca silbidos agónicos y las negras nubes cubren el cielo dejándo la mas axoluta oscuridad. Esos días se escuchan lamentos y quejidos de aquellos que no encontraron la paz heterna. Sobre las tapias del campo santo figuras fantasmagóricas con sus ropas desgarradas parecen levitar. Las losas crujen y el suelo se resquebraja asomando brazos con manos temblorosas y ensangrentadas pidiendo misericordia. ... (ver texto completo)