Bueno, que marcho, que con tanta niebla parece que ya está anocheciendo, y acabamos de empezar el día, casi.
Es verdad, Madrileña, es el santo de los Andreses, y cómo olvidarme de mi hermano, y encima el otro día cumplió años, los sesenta, velahí. Lo celebramos aquí, en mi casa.
Tampoco me gustaba repartir la chanfaina a las amistades, y eso que se sacaban unas perricas.
Pues a mí la matanza nunca me gustó. Lo primero los chillidos del pobre marrano, que te desgarran. Lo segundo que se pone todo de mala manera. Y lo tercero que se pasa un frío que pa qué. Todas las puertas abiertas, una corriente temerosa, el agua que está helada, y se trajina con mucha agua. En fin.... que a mí me gusta la matanza ya hecha.