Para conocer
Toro subí a la
Torre del
Reloj, sobre un
arco de entrada a la ciudad, una torre repleta de palomas, la
campana que anunciaba la queda, la hora de cerrar las
puertas de la ciudad al
anochecer. Así vi desde su misma altura las
torres de la
monumental Colegiata, de las ¿28?
iglesias y
conventos y los
tejados de los
palacios y
casas. Toda la pequeña y antigua ciudad es una joya y la vista desde la fortaleza hacia abajo, el
río Duero, es impresionante. Toro existe por ese río, una línea de
... (ver texto completo)