Estuviera haciendo lo que fuera, siempre tenía que dejarlo a la hora de ordeñar, para ir a buscar la leche en casa de mi tía Aquilina. Así que siempre iba renegando porque los demás chiguitos quedaban jugando y yo tenía que ir a buscar la lechera a casa y luego llegarme hasta cerca de la lechería. ¡A mano quedaba!
Pero cuando llegaba a su casa, mi tío Paco y mi tía Aquilina estaban terminando de ordeñar las vacas. Yo entraba hasta la cuadra, si no había nadie por la casa, y veía cómo sacaban aquellos ... (ver texto completo)
Pero cuando llegaba a su casa, mi tío Paco y mi tía Aquilina estaban terminando de ordeñar las vacas. Yo entraba hasta la cuadra, si no había nadie por la casa, y veía cómo sacaban aquellos ... (ver texto completo)