(Artículo publicado en la Revista Perfiles. Número 216. Enero de 2006.)(Estos párrafos pertenecen a dicho artículo)
"Desertificación. Una agonía anunciada"
El cambio climático ya está aquí. La celebración en este 2006 del Año Internacional de los Desiertos y la Desertificación quiere concienciar a la sociedad también a la española, de que el maltrato al medioambiente tiene consecuencias graves y directas para la vida de la población.
España no se libra tampoco de ello y el anunciado cambio climática ya deja ver sus primeros efectos. Del clima, el estado del suelo, el relieve y la vegetación depende que la desertificación sea más o menos rápida. En España, más de un tercio de la superficie sufre desertificación.
La sequía que ha sufrido España el pasado verano ha puesto en alerta a muchos científicos. Algunos cáculos hacen prever un aumento de las temperaturas de 0, 7ºC cada década en verano y de 0, 4º C cada década en invierno. Poco a poco se producirán temperaturas máximas extremas en la Península y disminuirán las lluvias, principalmente en primavera y en verano.
Las variaciones del termómetro provacarán alteraciones en los ecosistemas y aumentarán las plagas. El mar también se verá afectado, pues se reducirá la cantidad de pesca de sus aguas.
Quizás queda un lugar para la esperanza y el esfuerzo común para evitar la muerte del medio ambiente, una agonía anunciada de la que todos somos tan responsables como víctimas.
"Desertificación. Una agonía anunciada"
El cambio climático ya está aquí. La celebración en este 2006 del Año Internacional de los Desiertos y la Desertificación quiere concienciar a la sociedad también a la española, de que el maltrato al medioambiente tiene consecuencias graves y directas para la vida de la población.
España no se libra tampoco de ello y el anunciado cambio climática ya deja ver sus primeros efectos. Del clima, el estado del suelo, el relieve y la vegetación depende que la desertificación sea más o menos rápida. En España, más de un tercio de la superficie sufre desertificación.
La sequía que ha sufrido España el pasado verano ha puesto en alerta a muchos científicos. Algunos cáculos hacen prever un aumento de las temperaturas de 0, 7ºC cada década en verano y de 0, 4º C cada década en invierno. Poco a poco se producirán temperaturas máximas extremas en la Península y disminuirán las lluvias, principalmente en primavera y en verano.
Las variaciones del termómetro provacarán alteraciones en los ecosistemas y aumentarán las plagas. El mar también se verá afectado, pues se reducirá la cantidad de pesca de sus aguas.
Quizás queda un lugar para la esperanza y el esfuerzo común para evitar la muerte del medio ambiente, una agonía anunciada de la que todos somos tan responsables como víctimas.