UN DÍA A LAS TRES DE LA MAÑANA
En estas fechas de últimos de septiembre, tuve la oportunidad de pasar por mi Villa de La Seca, Venía desde Galicia, y sin pensarlo dos veces me adentre en esa tierra tan querida por mí, Era una noche tranquila, las fiestas de Tordesillas y su Toro de La Vega me agradaban entonces, incluso siendo joven fui varias veces a Valladolid a sus fiestas y ferias, aquel año había estado en Tordesillas, en aquellas mañanas donde los caballos y las lanzas parecian iniciar las batallas que junto al Duero se hicieron famosas, incluso el nombre de Tordesillas proviene de una batalla que llegaron tarde los cristianos, de ahí el nombre de Tarde en sillas, que se sigue celebrando sin dar muerte al Toro de La Vega, en el segundo martes de septiembre. Más aquella noche no lo pensé demasiado, desde Rueda pasé por La Seca, Estaban las calles solitarias, no pude ver a nadie solamente a mis padres que entonces vivian allí, estuve como una hora tomando café de puchero de barro, todo fenomenal, eran recuerdos por mi guardados dentro de mi mente, incluso alguna vez pude tomar ese café de puchero de barro, en Recuerda. Soria. nos lo hacían de encargo en la cafetería. Esa noche de septiembre el silencio de ese valle me impresionaba, ni un solo burro rebuznaba, ni un gallo cantaba, ni las ovejas balaban, mire a las paredes de las tapias y casas, aquellos adobes estaban desapareciendo, los ladrillos y la modernidad eran cambios imposibles de parar, Yo me alegre que en aquel valle surgiera una nueva mentalidad de progreso, salia de La Seca a las cuatro de la madrugada, y a las seis estaba en mi casa de Madrid, cuando empezaba a clarear el firmamento, que tiempo tan feliz, sin miedo a la noche ni a las carreteras.
G X Cantalapiedra. 2- 9 – 2026.
En estas fechas de últimos de septiembre, tuve la oportunidad de pasar por mi Villa de La Seca, Venía desde Galicia, y sin pensarlo dos veces me adentre en esa tierra tan querida por mí, Era una noche tranquila, las fiestas de Tordesillas y su Toro de La Vega me agradaban entonces, incluso siendo joven fui varias veces a Valladolid a sus fiestas y ferias, aquel año había estado en Tordesillas, en aquellas mañanas donde los caballos y las lanzas parecian iniciar las batallas que junto al Duero se hicieron famosas, incluso el nombre de Tordesillas proviene de una batalla que llegaron tarde los cristianos, de ahí el nombre de Tarde en sillas, que se sigue celebrando sin dar muerte al Toro de La Vega, en el segundo martes de septiembre. Más aquella noche no lo pensé demasiado, desde Rueda pasé por La Seca, Estaban las calles solitarias, no pude ver a nadie solamente a mis padres que entonces vivian allí, estuve como una hora tomando café de puchero de barro, todo fenomenal, eran recuerdos por mi guardados dentro de mi mente, incluso alguna vez pude tomar ese café de puchero de barro, en Recuerda. Soria. nos lo hacían de encargo en la cafetería. Esa noche de septiembre el silencio de ese valle me impresionaba, ni un solo burro rebuznaba, ni un gallo cantaba, ni las ovejas balaban, mire a las paredes de las tapias y casas, aquellos adobes estaban desapareciendo, los ladrillos y la modernidad eran cambios imposibles de parar, Yo me alegre que en aquel valle surgiera una nueva mentalidad de progreso, salia de La Seca a las cuatro de la madrugada, y a las seis estaba en mi casa de Madrid, cuando empezaba a clarear el firmamento, que tiempo tan feliz, sin miedo a la noche ni a las carreteras.
G X Cantalapiedra. 2- 9 – 2026.