¿POR QUé SEGUIMOS CREYENDO EN LAS SUPERSTICIONES?
A Napoleón le aterrorizaban los gatos negros, Sócrates vivía obsesionado con el mal de ojo, a Julio César le daban pánico los sueños y Enrique VIII afirmaba que un hechizo le había obligado a casarse con Ana Bolena... Y es que, hasta hace bien poco, la concepción del mundo tenía mas de mágica que de científica, incluso para los grandes personaje de la
historia.
Según la teoría psicológica, creemos en las supersticiones porque, ante lo desconocido,
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