EL GRANO DE ARENA
Dios estaba fabricando el mundo. Después de los astros, la tierra, el
mar, fabricó tambien a las personas. Eran bellas criaturas, con los ojos espléndidos, pero sin alma.
-Es necesaria el alma, sugirió el arcángel que le ayudaba.
-Cierto, dijo Dios. Ahora lo hacemos.
Y se puso a preparar las almas. Estaba contento, trabajaba con entusiasmo. Amasó rayos de sol con perfume de
jardines, zafiros de
montaña con susurros de olas marinas; y las almas salían del laboratorio todas
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