Este
verano, junto con mi
familia, nos dimos un agradable
paseo a lo largo del
río Pisuerga. Resultó interesante a la vez que relajante, escuchar los comentarios del capitán a medida que nos desplazábamos por las tranquilas y sucias
aguas, ya que había tramos en los que brillaba la falta de civismo , pero con todo y eso , mereció la pena.