El salón propiamente dicho es un habitáculo rectangular y tanto más austero que la sala de Cortes. Curiosamente, está bien iluminado gracias a las enormes ventanas del fondo y de la izquierda. La techumbre es de madera oscura y da la sensación de ser una quilla de barco invertida, con cuadernas rectas. Al igual que en la sala anterior, un gran y sobrio banco recorre los límites de la estancia. Cuando las monjas se hicieron cargo del palacio convirtieron el salón en refectorio conventual, durando ... (ver texto completo)