Su carrera estaba completamente truncada, como la de tantas personas, pero él seguía con vida al fin y al cabo. Emiliano Barral, Federico García Lorca o Antonio Linage Revilla, sin ir más lejos, no habían corrido la misma suerte. «A Segovia regresé en 1952, y ya no he tenido problemas porque respeto a los demás. Es una de mis cualidades. Tengo amigos de todas las tendencias y a todos respeto y todos me respetan a mí».
Cuando acaba la pesadilla, el maestro tiene 61 primaveras. Sostiene Manuel González ... (ver texto completo)
Cuando acaba la pesadilla, el maestro tiene 61 primaveras. Sostiene Manuel González ... (ver texto completo)
En el santoral laico de los inmortales
La muerte temprana de un ser humano favorece la aparición del mito. Lorca lo será siempre. Su sonrisa eternamente joven ha quedado congelada, y nunca lo veremos viejo, achacoso y con la piel cuarteada. A Agapito sin embargo sí, pero, a pesar de la muesca de la senectud, también forma parte del santoral laico de los inmortales.
El reconocimiento público fue abriéndose paso poco a poco en las procelosas aguas de una época gris y eclosionó en los años de la ... (ver texto completo)
La muerte temprana de un ser humano favorece la aparición del mito. Lorca lo será siempre. Su sonrisa eternamente joven ha quedado congelada, y nunca lo veremos viejo, achacoso y con la piel cuarteada. A Agapito sin embargo sí, pero, a pesar de la muesca de la senectud, también forma parte del santoral laico de los inmortales.
El reconocimiento público fue abriéndose paso poco a poco en las procelosas aguas de una época gris y eclosionó en los años de la ... (ver texto completo)