Recuerdo la casa de mis abuelos, en mi pueblo, donde en mi infancia pasaba con mi familia todos los años las vacaciones de verano. Era una casa antigua de pueblo con muros grueso, con una oscura y fresca bodega en la planta baja donde el abuelo tenía algunas tinajas de vino. A través de una escalera de madera chirriante se subía a una amplia cocina de la que salían a izquierda y derecha dos salas cada una de las cuales tenía dos pequeñas y oscuras alcobas en cuyas paredes colgaba un antiguo candil ... (ver texto completo)