A primeros de los años 60, dispuataban la final de la copa intercontinental, en el estadio de chamartin, (Santiago Bernabeu), los equipos del Independiente (Argentina) y Inter (Italia); Presenciamos el partido dos amigos, nos situamos en una tribuna lateral de pie, al lado de otros aficionados, que iban provistos de paraguas, pues llovia, y nos aprovechamos de singular cobijo; En uno de los lances del juego, una escelente jugada de Luis Suarez, jugador del Inter, la aplaudimos por su elegancia, lo ... (ver texto completo)