Hubo un tiempo en Blacos que se sabía que era día de fiesta por los olores, sí sí por los olores. Nada más despertarte notabas un fuerte perfume a naftalina que salía de los armarios y de las cómodas recien abiertos, olías a jabón de La Toja o a colonia Heno de Pravia, e inmediatamente sabías que iba ser un día especial. Pero si te despertabas con el olor a rosquillos era un día de fiesta, daba igual que fuera lunes, viernes o domingo, era un día de fiesta por todo lo alto porque los rosquillos durante ... (ver texto completo)
Me parece demasiado bonito y espectacular como para llevar acabo tu idea, Alejandro, pero yo me apunto y hasta soy capaz de hacer algun rosquillo, porque digo yo, siempre hay una primera vez para todo. a la amigos cofrades animo. Un saludo, un beso para Pepi. Chus.