Decía que al ensayo con el que nos deleita Inmaculada, creo que le falta un final más o menos parecido a lo que sigue. Después del desfile con la vaquilla y a los postres de la merienda los chicos esperaban debajo de una de las ventanas del ayuntamiento. Por ella arrojaban el muñeco y eran los más jóvenes los que se encargaban de quemarlo, eso sí, después de quitarle la cabeza que era lo único que se conservaba de un año para otro. Y me imagino, esto es cosecha propia, que lo quemaban para que el ... (ver texto completo)