ayer estuve en nuestro querido pueblo, pase un dia feliz, eramos pocos (90) y se notaba una armonia y unas ganas de diversion de pasarlo bien, nos falto tiempo, la tarde fue corta y tubimos que jugar deprisa al guiñot, a la tanguilla, a los bolos, queriamos participar en todo y con todos. Era el Blacos que añoraba, y en el que descubri, ayer, hay que perdonar, olvidar y ser tan humildes que valoremos el solo hecho de pertenecer a un colectivo tan entrañable como nuestro pueblo, que somos privilegiados. ... (ver texto completo)