Yo también recuerdo, abuelo, la fiesta de San Blás. Nuestras madres, como no había pastelerías, nos hacían en el horno de la villa unos roscos con un sabor especial; no sé los ingredientes que pondrían en la harina, pero, el recuerdo de aquel sabor, todavía lo tengo en las papilas gustativas de mi memoria; he buscado ese sabor, incluso degusté alguno parecido, pero no lo he encontrado. Le pregunto a mi madre y no recuerda... su memoria no llega tan lejos.
Un abrazo. Ah, y mañana comeremos tetas.
Un abrazo. Ah, y mañana comeremos tetas.