Mortadelo se ha quejado del trato discriminatorio de la Iglesia. Al Filemón lo hacen Santo y celebran su onomástica. Y yo, toda la vida haciendo tantos méritos como él, o más, y me ignoran, ha dicho. Con la Iglesia hemos topado. Aunque no sé si será cosa del Ibáñez. Pero no es justo, ¿o no? Ni que yo fuera moro, leches, ha añadido.
La reacción del Vaticano no se ha hecho esperar. Esto de la canonización requiere un estudio previo, pues no es cuestión de hacerlo a tontas y a locas, han matizado. Si los informes de la Tía no han sido favorables, remítanse a ella. La gente propone, y la Curia dispone, según han dejado claro.