En la viña del Señor, tiene que haber de todo. Hay racimos dulces y también hay agraz. En los doce años que residí en Deza, sucedieron muchas cosas; algunas se han olvidado y otras han quedado en la memoria. Unas fueron buenas y otras menos buenas. Hablando de cosas placenteras y teniendo en cuenta el tiempo en que nos encontramos, podemos hablar de las uvas y, por supuesto, del vino. Junto a nuestra residencia palaciega, existía un lagar, un lugar dormido durante todo el año; pero que ahora se convertía ... (ver texto completo)
Respecto a los recuerdos menos buenos, está sin duda la trágica muerte de un chico, mayor que yo, bajando la cuesta de la Parra. Existía la mala costumbre de agarrarse a la caja de los camiones, mientras la velocidad del vehículo lo permitía. En este caso, al bajarse, cayó mal y la rueda gemela del lado derecho, pasó por encima de su cabeza. Recuerdo el crujido y la pena de todos los chicos que estábamos cerca.
También hubo fallecimientos antes de término. Son aquellos que suceden contra natura ... (ver texto completo)
También hubo fallecimientos antes de término. Son aquellos que suceden contra natura ... (ver texto completo)