Cicerón fue sin duda el más célebre de los oradores romanos. Sabemos que se llamaba Marco Tulio, pero lo que mucha gente desconoce es que el apelativo de Cicerón lo heredó de uno de sus abuelos que tenía “unus verrucam in extremo naso, ciceris grano similem” (una berruga en la punta de la nariz parecida a un garbanzo). Siempre me gustó el modo de encabezar sus cartas a su esposa Terencia, y a sus hijos: “si tu vales, ego valeo” (si tu estás bien, yo lo estoy). Con su sabia elocuencia fue muy crítico ... (ver texto completo)
La"Estilistica latina" nos puso en contacto a algunos de nosotros con el mundo romano. A mi me hubiese gustado vivir junto a Cicerón, Ovidio, Virgilio y Horacio. Ser por ejemplo, Julio Cesar; pero sin Bruto. O Marco Antonio; pero sin Cleopatra. Bruto, ya sabes - ¿Tu quoque fili mi?- Y a Cleopatra imaginándola siempre llena de víboras, ella misma otra víbora dispuesta a enroscarse en tu conciencia para manadarte al Averno.
Un abrazo.
Un abrazo.