El cura, acompañado de un monaguillo que portaba el acetre, mojaba un manojo de las primeras espigas verdes en el agua bendita, y asperjaba los cuatro puntos cardinales mientras encomendaba la próxima cosecha. Desde el alto se ve Campoalavés, en el término de Torrijo, donde un sacerdote permanecía desde la Cruz de Mayo hasta la Cruz de Septiembre, protegiendo al campo de la buena grana y de las pedregadas.
En la era del tío Manuel, una vez bien ubicados los músicos, comenzaba el baile y tras él,
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Magnífico relato costumbrista, pefeval; magnífica memoria. Me ha encantado tu amena descripción al más puro estilo castellano, entreverado de vocablos de la tierra: jalma, atarre, jaque, macadán, codijones, garramanchones, abríos... En algún momento he recordado al añorado Miguel Delibes.
Por éste y otros relatos, mantengo que el
foro de
Deza es lo mejor que hay en estos
foros. Si un jurado premiase la calidad, ya que aquí hay clasificaciones de todo tipo, no cabe duda que ese foro ocuparía los
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