La otra historia data de finales del siglo XIX. Un grupo de ciudadanos, molestos por la decisión del alcalde de Madrid, José Abascal, de cobrar a todos aquellos que quisiesen salir a recibir a los Reyes Magos provocó que el pueblo se quedase sin la callejera fiesta y buscase una alternativa. La encontraron el día de Nochevieja, congregándose en la Puerta del Sol para comer uvas con la intención, dicen, de ridiculizar a los nobles que en tan señalada noche del año ingerían uvas y bebían champán amansalva. ... (ver texto completo)
En cuanto a la razón por la que se come una docena de uvas y no más o menos, tampoco hay consenso. Unos dicen que simbolizanlos meses del año y otros, más prosaicos, que es una por cada campanada, sin más. El caso es que cada 31 de diciembre la estampa se repite, aunque en los últimos años la tradición ha perdido parte de su malvado encanto. Las uvas ya no son lo que eran. Peladas y sin pepitas es mucho más sencillo cumplir con el ritual. Eso sí, que nadie se olvide de pedir un deseo por cada una ... (ver texto completo)