Por último y para despedirme de tan simpático animal os diré que siempre he gozado de su presencia. Buscaba sus nidos desde pequeño y gozaba si podía tener alguna cría conmigo a la que alimentaba y cuidaba con todo cariño. Lo que pasaba es que no llegué a tener ninguna picaraza adulta pues se me morían de jóvens. No les daría la dieta adecuada para su supervivencia. Sé que con mi conducta rebajé en unos cuantos centenares su población y de ello, me pesa. Daba la casualidad que mi abuela vivía muy ... (ver texto completo)
Muy interesante tu esplicacion y muy completo me encanto leerlo
Un saludo
Un saludo