Por unos días las vueltas de chorizos recién hechas permanecerían colgadas en la cocina para que se secaran y se ahumaran un poco. En esos días el abuelo al pasar por debajo, siempre se mancharía la boina puesto que no está acostumbrado a la altura de aquel estorbo circunstancial, como es una vara de colgar chorizos en medio del paso de la cocina. Ahora solamente nos quedará sacar la manteca y echar los lomos y las costillas en adobo. Para volver a empezar seguramente con la matanza del segundo cerdo ... (ver texto completo)
La matanza del cerdo se realizó desde siempre en la misma puerta de la casa. Quizá, según en que lugar se tuviesen las cortes, podría llevarse a cabo, algunos metros alejada; pero siempre en el sitio donde estaban estabulados los cochinos con objeto de que el animal al morir no estuviese cansado ni sofocado puesto que debería dar toda su sangre, en el proceso de su muerte. Pero claro los tiempos siempre adelantan aunque sea a pequeños pasos y las ordenanzas municipales pensaron que ya era hora de ... (ver texto completo)