Fue una tarde de últimos del mes de mayo. Los chicos habíamos salido de la escuela y cogido la merienda. ¡Qué a tiempo estaba en La Plaza el camión del transporte de Alhama, cuando llegó el Paco Lozano! Y que a tiempo se ponía en marcha y arrancaba. Como vio a otros preparados para engancharse, se metió en cacho de pan y los cacahuetes en el bolsillo, la emprendió a correr y mira por donde cogió un sitio fácil para engancharse; pero muy peligroso. El vehículo arreó cuesta abajo y cada vez se embalaba ... (ver texto completo)
De no tirarse ahora era capaz aquel trasto de llevarte lo menos hasta Cihuela, en donde pararía de nuevo. El pobre Paco, el atrevido Paco que lo era mucho pensaría en tirarse o quizá se cayó sin desearlo. El resultado fue que tuvo la mala suerte de que le pasara por el pecho la doble rueda de atrás del camión. El camión pegó un frenazo y paro para auxiliar al accidentado. No hubo nada que hacer pues había muerto en el acto. Lo trasladaron a casa de la tia Patro y lo instalaron ya cadáver en una cama.
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