Muy generosas eran las mujeres en tus tiempos, amigo pefeval. En los míos contribuían al responso del Sr. Cura, lo máximo con una perra gorda; pero lo normal era un perrilla. Mi padre decía que el sacerdote repetía siempre la misma canción, que era: "Si será chavo, si será botón... al bolsón." Y es que si te fijabas en el gesto, el uno ponía la mano y la otra echaba su moneda y al recibirla, sin mirar, se la llevaba al bolsillo. De ahí eso de si será chavo o botón...
Una peseta tenía veinte perrilas ... (ver texto completo)
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