Todos podemos ironizar y de hecho lo hacemos. Aquí en el Foro, ironiza con frecuencia Manuel, también lo hace Félix, pero el que la utiliza “con descaro” y mucha gracia es Celtíbero soriano, quien hace gala de mucho ingenio.
En retórica, la ironía es la figura del discurso en la que se da a entender lo contrario de lo que se dice. Para comprender cabalmente la ironía es fundamental el contexto y la situación en que se da. Al hablar se enriquece en matices intelectuales al utilizar la ironía dentro
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La ironía, José-Luis, como muy bien apuntas, es una figura que me gusta utilizar, pero siempre distanciándome del sarcasmo, que no son sinónimas, ni mucho menos. Con el primero que me gusta utilizarla es conmigo mismo, y luego ante situaciones que conviene quizás tomárselas en ese plano irónico para quitarles un poco de hierro. Un poco de broma o humor no viene mal, aunque habría que repetir, una vez más, que tampoco es lo mismo el sentido del humor, la ironía, la retranca, la socarronería que la gracia. Y cuidado con algunos que van de graciosos. A veces, se hacen insoportables.
Si se trata de personajes públicos o anónimos, tampoco le encuentro inconveniente que se use la ironía. Cuando se trata de personas concretas a quienes te diriges o refieres, es preferible ironizar sobre el hecho, pero no sobre el individuo (o individua que diría alguna amiga radical) porque en este caso puede considerar que lo ofendes, o incluso, sin proponértelo, podría rozarse el sarcasmo y, efectivamente como dices, por lo que tiene de cruel, nunca debemos caer en él
Un abrazo.
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