La extensión de la cultura y la realización de cada hombre en la medida de sus posibilidades, no exigirán ya la yugulación de las libertades políticas ni siquiera la anulación de la iniciativa privada. Llegado este extremo, la revolución socialista habrá cumplido su cometido y entonces sus esquemas, en lo mucho que recatan de cristianos y humanitarios, no precisarán, como hasta hoy, de la mecánica de la tiranía para aplicarse. El hombre, elevado en su dignidad, dejará de ser un autómata productor ... (ver texto completo)
Pese a su egoísmo insolidario, creo aún en el hombre. El hombre puede dar aquel alcance a sus sistemas, pero los sistemas resultarán ineficaces o crueles -todos- si no alumbramos a un hombre "distinto" (1). Por ello pienso que la nueva sociedad puede accederse a través de la revolución y a través de la evolución, mas si aquella despierta inevitablemente un anhelo de revancha, las conquistas alcanzadas por este medio difícilmente serán estables sin la salvaguarda -para mí inadmisible- de la tiranía; es decir, volviendo al círculo viciosos; mi confianza, pues, estriba en la madurez del hombre del siglo XX, en el humanismo, cada día más sentido y operante, de las nuevas generaciones. La solución no está, por tanto, en los postulados que sostienen los caciques de Oriente y Occidente. En ambos existe, lógicamente, algo aprovechable, pero la sociedad nueva, si ha de ser el hombre su objetivo, no debe acomodarse a ninguna de sus rígidas plantillas. (...)
(1) En cursiva, en el original.
Han pasado más de cuarenta años desde que Delibes escribiera esto y el tiempo ha demostrado que hemos avanzado poco. No sé si algún día se llegará a lo que dice el buen escritor y mejor persona. ... (ver texto completo)
(1) En cursiva, en el original.
Han pasado más de cuarenta años desde que Delibes escribiera esto y el tiempo ha demostrado que hemos avanzado poco. No sé si algún día se llegará a lo que dice el buen escritor y mejor persona. ... (ver texto completo)