Ardientemente, largas horas
estuve así pidiendo, orando.
Con las rodillas desolladas,
sabor a incienso en mis labios,
yo, San Poeta Labrador,
cuando ya el Sol estaba en alto,
salí en el nombre de Dios Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo,
con ojos anchos de esperanza, ... (ver texto completo)
estuve así pidiendo, orando.
Con las rodillas desolladas,
sabor a incienso en mis labios,
yo, San Poeta Labrador,
cuando ya el Sol estaba en alto,
salí en el nombre de Dios Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo,
con ojos anchos de esperanza, ... (ver texto completo)
Miré. Miré. Los ángeles no estaban.
Inmóviles los bueyes, solo el campo.
Dejé secar la sangre en mis rodillas.
Miré de frente y empuñe el arado
Inmóviles los bueyes, solo el campo.
Dejé secar la sangre en mis rodillas.
Miré de frente y empuñe el arado