Semanas después ocurre lo mismo, y el niño vuelve a estar en el armario, con el amante de su madre, y dice:
EL NIÑO: “Está oscuro.”
EL AMANTE: “Sí, lo está.”
N: “Tengo un guante de béisbol.”
A: “ ¿Cuánto quieres?”
N: “750 €”
A: “Ni hablar, niño, gracias…”
N: “Mi padre está fuera, pagas o grito.”
El amante refunfuñando: “Está bien, cabroncete, pero quédate calladito.”
Días después, el papá dice al niño: “Coge tu guante y pelota, que vamos a jugar al béisbol fuera.”
El niño dice: “No puedo, papá, los vendí.”
El papá pregunta: “ ¿Por cuánto los vendiste?”
El niño dice: “Por 1.000 €.”
El papá dice: “Esto es terrible, no debes hacer negocios con tus
amigos. Eso es mucho más de lo que esas cosas valen. Te voy a llevar a la
iglesia para que te confieses.”
Van para la iglesia y el papá le explica al cura lo que pasó, y manda al niño para el confesionario, cerrando
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