Al día siguiente la noticia es conocida por mucha gente; hubo infinidad de rumores sobre los autores de las ejecuciones y las violencias que precedieron a las mismas, que nos abstenemos de consignar. Lo que sí parece cierto es que al igual que en las ejecuciones realizadas unos días antes –la madrugada del 13 al 14 de agosto- en las personas de Arsenio Martínez, Tomás Cué, Fermín González y Antonio Lafuente y seis personas más de San Esteban de Gormaz, intervinieron hombres nacidos en la ciudad de ... (ver texto completo)
Pero para que quede clara la vileza y la crueldad de la represión, don Juan Antonio Gaya, fusilado en la madrugada del día 16 al 17 de agosto de 1936, es sometido a expediente y hay un Juez Instructor, Benito Fernández Riofrío, que en Soria le REQUIERE el 8 de enero de 1937, por presuntas irregularidades en el Instituto de Segunda Enseñanza de Soria.
A un hombre, conocido por su acrisolada honradez y rectitud, después de asesinarle, todavía se pretende echar cieno sobre su memoria. (B. O. P. 12-1-37).
Pero ... (ver texto completo)
Mensaje nº 10 sobre el tema.

Tan sólo cuatro días más tarde, el 16 de agosto por la tarde, don Juan Antonio Gaya es visitado por su esposa por última vez; a su hija Amparo no la dejan pasar. Doña Gregoria en esta visita, habla también con don Anastasio Vitoria, abogado y alcalde de Ágreda, quien le dice animosamente: “No se preocupe, estamos estupendamente”.
Pocas horas después de esta visita se produce el ASESINATO de don Juan Antonio Gaya Tovar. En la madrugada del 16 al 17 de agosto se consuma ... (ver texto completo)
Al día siguiente la noticia es conocida por mucha gente; hubo infinidad de rumores sobre los autores de las ejecuciones y las violencias que precedieron a las mismas, que nos abstenemos de consignar. Lo que sí parece cierto es que al igual que en las ejecuciones realizadas unos días antes –la madrugada del 13 al 14 de agosto- en las personas de Arsenio Martínez, Tomás Cué, Fermín González y Antonio Lafuente y seis personas más de San Esteban de Gormaz, intervinieron hombres nacidos en la ciudad de ... (ver texto completo)
Empieza la odisea de don Juan Antonio Gaya Tovar. Afortunadamente, no está enterado de lo sucedido en su domicilio y, al día siguiente de su detención, es trasladado al cuartel de Santa Clara, donde permanece hasta el día 1 de agosto, que es ingresado en la prisión provincial. Mientras permanece en el cuartel de Santa Clara es tratado con humanidad y sus familiares le visitaban diariamente. Tenía Gaya la impresión de que estaba detenido más bien para garantizar su seguridad personal, impresión compartida ... (ver texto completo)
Mensaje nº 10 sobre el tema.

Tan sólo cuatro días más tarde, el 16 de agosto por la tarde, don Juan Antonio Gaya es visitado por su esposa por última vez; a su hija Amparo no la dejan pasar. Doña Gregoria en esta visita, habla también con don Anastasio Vitoria, abogado y alcalde de Ágreda, quien le dice animosamente: “No se preocupe, estamos estupendamente”.
Pocas horas después de esta visita se produce el ASESINATO de don Juan Antonio Gaya Tovar. En la madrugada del 16 al 17 de agosto se consuma ... (ver texto completo)
La escena debió ser alucinante; la esposa del doctor Gaya asomada al balcón pidiendo auxilio; en la calle, la gente congregada sin atreverse a intervenir para evitar el desafuero o suavizarlo; el hijo paralítico asistiendo impotente a la profanación de su hogar y al maltrato de su madre; y la joven Amparo, no hay que hacer mucho esfuerzo para imaginarla paralizada por el terror. Al fin, los requetés que habían irrumpido en el domicilio de la familia, al grito de ¡Viva Cristo Rey! –Señor, ¡cuántos ... (ver texto completo)
Empieza la odisea de don Juan Antonio Gaya Tovar. Afortunadamente, no está enterado de lo sucedido en su domicilio y, al día siguiente de su detención, es trasladado al cuartel de Santa Clara, donde permanece hasta el día 1 de agosto, que es ingresado en la prisión provincial. Mientras permanece en el cuartel de Santa Clara es tratado con humanidad y sus familiares le visitaban diariamente. Tenía Gaya la impresión de que estaba detenido más bien para garantizar su seguridad personal, impresión compartida ... (ver texto completo)
Félix, luego si quieres cruzamos algún mensaje, ahora estoy dándole a la tecla, con la trágica historia de don Juan Antonio Gaya. Lo prefiero, a darle al gatillo como les gusta (o gustaría) a algunos.
Un saludo.
Al mismo tiempo irrumpen en el domicilio del doctor Gaya, donde se encuentra su esposa, un hijo paralítico y su hija Amparo, una joven estudiante de bachillerato, un grupo de requetés. Registran violenta y desordenadamente el domicilio, arrojan algunos muebles a la calle, destrozan otros, insultando groseramente a las dos indefensas mujeres y al joven imposibilitado. En la misma casa habita el profesor de francés del Instituto, don Alfredo Gómez Robledo y su esposa, profesora de la escuela Normal ... (ver texto completo)
La escena debió ser alucinante; la esposa del doctor Gaya asomada al balcón pidiendo auxilio; en la calle, la gente congregada sin atreverse a intervenir para evitar el desafuero o suavizarlo; el hijo paralítico asistiendo impotente a la profanación de su hogar y al maltrato de su madre; y la joven Amparo, no hay que hacer mucho esfuerzo para imaginarla paralizada por el terror. Al fin, los requetés que habían irrumpido en el domicilio de la familia, al grito de ¡Viva Cristo Rey! –Señor, ¡cuántos ... (ver texto completo)
Tenía don Juan Antonio Gaya 60 años de edad y estaba en plena madurez física e intelectual. El día 21, al proclamarse el estado de guerra, Gaya se dirige al cuartel de la Guardia Civil y hace entrega de su pistola, de la que posee la oportuna licencia y guía. (No obstante, se le acusaría después de tener armas). El día 22 de julio de 1936 –los primeros requetés habían llegado la tarde del 21- es requerido para asistir a un herido. Provisto de su maletín de urgencia, no duda en acudir a la llamada ... (ver texto completo)
Al mismo tiempo irrumpen en el domicilio del doctor Gaya, donde se encuentra su esposa, un hijo paralítico y su hija Amparo, una joven estudiante de bachillerato, un grupo de requetés. Registran violenta y desordenadamente el domicilio, arrojan algunos muebles a la calle, destrozan otros, insultando groseramente a las dos indefensas mujeres y al joven imposibilitado. En la misma casa habita el profesor de francés del Instituto, don Alfredo Gómez Robledo y su esposa, profesora de la escuela Normal ... (ver texto completo)
Progreso dentro de la paz, pregonaba Gaya; esa paz que tan cruelmente fue erradicada al producirse la sublevación. Ya hemos visto que el doctor Gaya permaneció hasta el último momento al lado de las instituciones republicanas y junto con el diputado que representaba a su partido. Invitado por Iluminado Beltrán fue a tomar café a casa de éste, la noche del día 20 de julio de 1936, junto con Hergueta y otros amigos leales a don Benito Artigas Arpón; después asistió a la última reunión en el Gobierno ... (ver texto completo)
Tenía don Juan Antonio Gaya 60 años de edad y estaba en plena madurez física e intelectual. El día 21, al proclamarse el estado de guerra, Gaya se dirige al cuartel de la Guardia Civil y hace entrega de su pistola, de la que posee la oportuna licencia y guía. (No obstante, se le acusaría después de tener armas). El día 22 de julio de 1936 –los primeros requetés habían llegado la tarde del 21- es requerido para asistir a un herido. Provisto de su maletín de urgencia, no duda en acudir a la llamada ... (ver texto completo)
Como profesor, creemos que, salvo algún malvado intoxicado por la pasión política, todos los que fueron sus alumnos –uno de los autores del libro lo fue- guardarán de don Juan Antonio Gaya un agradecido recuerdo. Porque fue un profesor paciente, comprensivo, tolerante y extremadamente cordial.
La preocupación del doctor Gaya por la política, era en él una constante desde mucho antes de advenir la República. Ya en 1922 fue concejal del Ayuntamiento de Soria y, más tarde, ya en el periodo republicano ... (ver texto completo)
Progreso dentro de la paz, pregonaba Gaya; esa paz que tan cruelmente fue erradicada al producirse la sublevación. Ya hemos visto que el doctor Gaya permaneció hasta el último momento al lado de las instituciones republicanas y junto con el diputado que representaba a su partido. Invitado por Iluminado Beltrán fue a tomar café a casa de éste, la noche del día 20 de julio de 1936, junto con Hergueta y otros amigos leales a don Benito Artigas Arpón; después asistió a la última reunión en el Gobierno ... (ver texto completo)
No era Gaya un revolucionario, sino un republicano reformista que creía en la evolución y en la necesidad de avanzar por los cauces legales y dentro del más exquisito respeto a todos los intereses legítimos, para conseguir una España más justa, más progresiva, más solidaria.
No fue nunca un dogmático ni un intransigente. Creía en el diálogo y en el libre concurso de las ideas. De mentalidad abierta, era profundamente liberal y demócrata, respetuoso con las opiniones y sentimientos ajenos. Lo definiríamos ... (ver texto completo)
Como profesor, creemos que, salvo algún malvado intoxicado por la pasión política, todos los que fueron sus alumnos –uno de los autores del libro lo fue- guardarán de don Juan Antonio Gaya un agradecido recuerdo. Porque fue un profesor paciente, comprensivo, tolerante y extremadamente cordial.
La preocupación del doctor Gaya por la política, era en él una constante desde mucho antes de advenir la República. Ya en 1922 fue concejal del Ayuntamiento de Soria y, más tarde, ya en el periodo republicano ... (ver texto completo)
JUAN ANTONIO GAYA TOVAR

Don Juan Antonio Gaya pertenecía a la burguesía ilustrada. Hombre de posición económica holgada, su cargo de Secretario del Instituto y profesor del mismo, y el ejercicio libre de su profesión de médico le garantizaban un nivel de vida decoroso. Su preocupación por la política fue totalmente desinteresada. Su formación humanística y su inquietud intelectual, le llevaron de consuno a interesarse por la situación de la sociedad española, por el estudio de sus problemas. Su ... (ver texto completo)
No era Gaya un revolucionario, sino un republicano reformista que creía en la evolución y en la necesidad de avanzar por los cauces legales y dentro del más exquisito respeto a todos los intereses legítimos, para conseguir una España más justa, más progresiva, más solidaria.
No fue nunca un dogmático ni un intransigente. Creía en el diálogo y en el libre concurso de las ideas. De mentalidad abierta, era profundamente liberal y demócrata, respetuoso con las opiniones y sentimientos ajenos. Lo definiríamos ... (ver texto completo)
JUAN ANTONIO GAYA TOVAR (En recuerdo de un gran hombre)

Podría haber creado otro "Tema de conversación", pero creo que en éste cuadra bien la figura del doctor Gaya. Quien busque en "google" podrá comprobar que Gaya Tovar va inevitablemente asociado a la figura de su hijo, el ilustre Gaya Nuño, autor del mejor libro escrito sobre Soria y todavía no superado, y veremos si ocurre, "El Santero de San Saturio". La larga sombra del hijo, y su impronta en la cultura soriana, no puede dejar en el olvido ... (ver texto completo)
JUAN ANTONIO GAYA TOVAR

Don Juan Antonio Gaya pertenecía a la burguesía ilustrada. Hombre de posición económica holgada, su cargo de Secretario del Instituto y profesor del mismo, y el ejercicio libre de su profesión de médico le garantizaban un nivel de vida decoroso. Su preocupación por la política fue totalmente desinteresada. Su formación humanística y su inquietud intelectual, le llevaron de consuno a interesarse por la situación de la sociedad española, por el estudio de sus problemas. Su ... (ver texto completo)
JUAN ANTONIO GAYA TOVAR (En recuerdo de un gran hombre)

Podría haber creado otro "Tema de conversación", pero creo que en éste cuadra bien la figura del doctor Gaya. Quien busque en "google" podrá comprobar que Gaya Tovar va inevitablemente asociado a la figura de su hijo, el ilustre Gaya Nuño, autor del mejor libro escrito sobre Soria y todavía no superado, y veremos si ocurre, "El Santero de San Saturio". La larga sombra del hijo, y su impronta en la cultura soriana, no puede dejar en el olvido ... (ver texto completo)
Buenas tardes Manuel
Que tengas una muy feliz tarde
Un cariñoso saludo
Vuelve,
¡corazón!;
vuelve.

Por la selvas del amor
no verás gentes.
Tendrás claros manantiales.
En lo verde
halláras la rosa inmensa
del siempre. ... (ver texto completo)