De ocurrir lo mismo pero al revés, los cristianos ya estaban muertos, y los países occidentales pidiendo disculpas. Esto ha sido un pulso, una toma de temperatura y una provocación para ver hasta donde les dejamos llegar. Creo a la policía porque presencié un altercado entre un moro y el dueño de un bar. El moro botella en mano amenazaba al del bar para cortarle el cuello. Llegó la policía y el moro se echó a llorar y dijo que todos los del bar lo querían matar. Los del bar estábamos acojonaos y ... (ver texto completo)
En las opiniones de otros, ni entro ni salgo. Pero es lo que hay.