Estaba Dios con Moisés en el Monte Sinaí, descansando mientras pegaban la hebra después de la que se armó con las Tablas de la Ley y el becerro de oro, cuando el profeta se dirigió a Yahveh con estas palabras:
-Señor, ya que estamos tan tranquilos en este bello atardecer, ¿puedo hacerte una pregunta?
-Pregunta lo que quieras, hijo amado.
-Dime, Señor, ¿qué es para ti un euro?
-Hijo mío, para mí un euro es como para ti millones y millones y millones de euros.
- ¿Y un segundo?
-Para mí, Moisés, ... (ver texto completo)
-Señor, ya que estamos tan tranquilos en este bello atardecer, ¿puedo hacerte una pregunta?
-Pregunta lo que quieras, hijo amado.
-Dime, Señor, ¿qué es para ti un euro?
-Hijo mío, para mí un euro es como para ti millones y millones y millones de euros.
- ¿Y un segundo?
-Para mí, Moisés, ... (ver texto completo)