Este es uno de los bancos viejos que rondan por la
iglesia. Como puede apreciarse perteneció a la Cofradía del Rosario de gran raigambre en tiempos preteritos en nuestro
pueblo de
Deza. A todo difunto, hermano de ésta cofradía se le rezaba la Salve, un canto muy especial, estando de cuerpo presente y se encomendaba su alma al amparo de Nuestra Señora del Rosario. Comenzaba así: "Salve
Virgen Pura, Salve Virgen Madre, Salve..."
Un abrazo.