Dice el abuelo, al que saludo entrañablemente, que ya ha perdido el miedo a la muerte, yo se la perdí hace muchos años, como lo demuestra un alejandrino que ya envié al principio (escrito con unos cuarenta años) y el poema que incluyo a continuación:
Que llegue la muerte por tantos temida,
Que llame a la
puerta y me elija a mí;
Que no se detenga, que sea certera,
Que sea ligera cuando llegue aquí.
Que sepa la muerte que yo no le temo,
mas bien considero que es la solución
a tanto egoísmo,
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