Europa parece crecerse cuando está al borde del abismo. Y el miércoles volvió a demostrarlo tras un maratoniano Consejo Europeo que terminó a las cuatro de la mañana y que se cerró con un paquete de medidas que pretenden construir diques sólidos para evitar el colapso de la moneda única. Entre ellos el reforzamiento del Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FEEF), que, aunque todavía no está clara la fórmula para capitalizarlo, podrá contar con hasta un billón de euros. La imposición de una quita del 50% para la deuda griega, la aprobación del segundo rescate para el país heleno, la recapitalización de la banca, seguir ahondando en el principio de la disciplina fiscal y continuar por la senda de las reformas estructurales son otras de las claves de la cumbre.
Pero aunque las bolsas europeas y mundiales hayan recibido las medidas con una euforia alcista todavía son muchas las incógnitas que quedan por resolver. Entre otras si el Fondo de Estabilización servirá para garantizar las nuevas emisiones de deuda de los países en apuros y comprar bonos en los mercados secundarios para estabilizar las primas de riesgo o simplemente para recapitalizar la banca y contribuir a hipotéticos nuevos rescates.
Pero, aunque son muchos los interrogantes abiertos algunas conclusiones se pueden sacar de la cumbre y algunas no son nada positivas para España, ya que los cinco grandes bancos de nuestro país necesitan 26.000 millones de euros para recapitalizarse, una cuarta parte de la cifra exigida para el conjunto del sistema financiero europeo. La cifra, que pone en entredicho los denodados esfuerzos de las entidades españoles por ganar solvencia, es del todo incomprensible si se tiene en cuenta que nuestra banca es la menos expuesta a la crisis de deuda griega, en comparación con los bancos franceses y alemanes que parecen irse de nuevo de rositas.
Las exigencias a la banca española demuestran, por tanto, la debilidad del Gobierno español en las instituciones europeas a las que parece acudir como perceptor de beneficencia. La imagen que Europa tiene de España la describió hace unos días Sarkozy al referirse al supuesto milagro español que ahora ya nadie quiere imitar.
Sin embargo, las cosas no son exactamente así. Aunque parezca paradójico España tiene menos déficit y menos deuda que países que no están en entredicho por los mercados como Estados Unidos, Reino Unido o Japón –gracias entre otras cosas a que conservan sus propias monedas– y nuestras empresas son punteras en sectores como la alta velocidad, las energías renovables o la agroalimentación. De hecho, el AVE a la Meca va a ser construido por un consorcio español. Ésa también es la imagen de un país que nadie quiere ver y que un Gobierno fuerte debe empezar a reivindicar.
diariodeavila. es ... (ver texto completo)
Pero aunque las bolsas europeas y mundiales hayan recibido las medidas con una euforia alcista todavía son muchas las incógnitas que quedan por resolver. Entre otras si el Fondo de Estabilización servirá para garantizar las nuevas emisiones de deuda de los países en apuros y comprar bonos en los mercados secundarios para estabilizar las primas de riesgo o simplemente para recapitalizar la banca y contribuir a hipotéticos nuevos rescates.
Pero, aunque son muchos los interrogantes abiertos algunas conclusiones se pueden sacar de la cumbre y algunas no son nada positivas para España, ya que los cinco grandes bancos de nuestro país necesitan 26.000 millones de euros para recapitalizarse, una cuarta parte de la cifra exigida para el conjunto del sistema financiero europeo. La cifra, que pone en entredicho los denodados esfuerzos de las entidades españoles por ganar solvencia, es del todo incomprensible si se tiene en cuenta que nuestra banca es la menos expuesta a la crisis de deuda griega, en comparación con los bancos franceses y alemanes que parecen irse de nuevo de rositas.
Las exigencias a la banca española demuestran, por tanto, la debilidad del Gobierno español en las instituciones europeas a las que parece acudir como perceptor de beneficencia. La imagen que Europa tiene de España la describió hace unos días Sarkozy al referirse al supuesto milagro español que ahora ya nadie quiere imitar.
Sin embargo, las cosas no son exactamente así. Aunque parezca paradójico España tiene menos déficit y menos deuda que países que no están en entredicho por los mercados como Estados Unidos, Reino Unido o Japón –gracias entre otras cosas a que conservan sus propias monedas– y nuestras empresas son punteras en sectores como la alta velocidad, las energías renovables o la agroalimentación. De hecho, el AVE a la Meca va a ser construido por un consorcio español. Ésa también es la imagen de un país que nadie quiere ver y que un Gobierno fuerte debe empezar a reivindicar.
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