Por lo que me atañe, se pudo comprobar que el Santo Patrón quiso guardarse los milagros para los niños buenos caídos desde las ventanas de su ermita y no, como es de justicia, para quienes en sus años mozos de estudiantes le dedicaban irreverentes canciones sobres sus atributos masculinos o sus presuntas aficiones etílicas. Y por más que, en cuanto tenía ocasión de regresar por la tierra, me acercaba hasta la cueva para decirle que lo pasado, pasado, y que pelillos a la mar, y que para cuatro días ... (ver texto completo)
Allí, en aquel pequeño mundo, había aprendido lo que significaba la vida: los juegos infantiles, la calle, que felizmente pertenecía a los niños y aún no la habían usurpado los vehículos, el cariño del abuelo y de mis padres, los cuentos de la abuela que se nos fue prematuramente, los amigos, las peleas, mi barrio, en el casco viejo, las meriendas de pan y chocolate, la muerte… La escuela que rezumaba por sus paredes la España salida de la guerra: los retratos de Franco y José Antonio, el crucifijo ... (ver texto completo)