Algún sagaz se habrá fijado en la foto que acompaña al comentario anterior.
No hace muchas décadas no era raro escuchar alusiones encomiásticas sobre las personas honradas y trabajadoras. Recuerdo, por ejemplo, que ante la petición de mano de la novia, las vecinas y conocidos solían decir, por ejemplo, acerca del pretendiente, que pertenecía a una familia honrada y trabajadora o, refiriéndose a él en particular, es un muchacho honrado y trabajador. Expresiones como éstas no suelen usarse hoy, no porque no haya personas que reúnan las cualidades del trabajo -cada vez más ... (ver texto completo)