La verdad es que al leer la carta de Torreblacos he sentido un aguijonazo de decepción. Todos sabemos que la mayor parte de las guerras que ha habido en este planeta han sido por la religión, pero yo pensaba que la nuestra no, que la guerra entre Blacos y Torreblacos se debía a otros motivos más terrenales, como los de robarles los chorioz en invierno, las ciruelas en verano, apedrearles las ventanas por la noche o amarrar el burro a la puerta del baile y después soltarlo e invadir la plaza ante ... (ver texto completo)