Retrocedamos al pasado, cuando
Blacos brillaba con luz propia. En el Dia del Señor, la bonita
iglesia, tenia un olor especial de plantas naturales; hojas
romanas, cantueso, lirios, margaritas, claveles etc., se extendian por todo el espacio de culto, la luminosidad era celestial.
Nos vestiamos con las mejores ropas que teniamos, los hombres con camisa blanca y gemelos. Las
calles se adornaban con plantas, se hacian
altares. La solenne
procesión, empezaba con los niños y niñas, formando un fila a
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