Y vino el verano y, con él, decidí que había llegado la hora de decir adiós al hogar, al paisaje que me era familiar y a un ambiente y a unas costumbres con los que me sentía identificado, para salir en busca de un porvenir en otras tierras lejanas. Sentado en un asiento de tablas del andén de la estación, mientras esperaba el tren bajo la marquesina que me protegía del sol, recordaba otros viajes y otras esperas muy distintos a éste. Como en aquella ocasión en que el tío Alonso venía desde Pamplona ... (ver texto completo)
Mientras el tren se iba alejando, dejando atrás la Sierra de San Marcos a un lado y la de Santa Ana al otro, me preguntaba si el arraigado sentido de la independencia que, según decían, durante generaciones mantuvimos los Pedraza, no era un precio demasiado alto que volvía a alejar a uno de los suyos de esta bendita tierra. No era amigo de pedir favores y menos de coartar mi libertad por estar en deuda con alguien que me hubiera podido proporcionar un trabajo. Había tomado una decisión y asumía sus ... (ver texto completo)