El soriano no es bromista, pero un poco socarrón parece que sí:
Estaba un pastor de la antesierra soriana (antes de llegar al puerto de Oncala) jubilado ya en la capital, o sea que sin pintar su cayada, cuando lo visitaron no siete lobos como en el romance sino los Testigos de Jehová, con intenciones proselitistas y la respuesta que les dio:
-Vamos hombre, pues no creo en la religión verdadera, como para creer en las falsas. (Socarrón el pastor de marras.)
(So cabrón pensarían los de Jehová. ... (ver texto completo)
Estaba un pastor de la antesierra soriana (antes de llegar al puerto de Oncala) jubilado ya en la capital, o sea que sin pintar su cayada, cuando lo visitaron no siete lobos como en el romance sino los Testigos de Jehová, con intenciones proselitistas y la respuesta que les dio:
-Vamos hombre, pues no creo en la religión verdadera, como para creer en las falsas. (Socarrón el pastor de marras.)
(So cabrón pensarían los de Jehová. ... (ver texto completo)