En
Segovia, una tarde, de
paseo / por la alameda que el Eresma baña, / para leer mi Biblia / eché mano al estuche de mis gafas / en busca de ese andamio de mis ojos / mi volcado
balcón de la mirada”. Antonio Machado escribió en 1919 estos versos. El poeta ha dejado “su blanca celda de viajero” en su pensión de la
calle de los Desamparados para bajar como otras tardes a las orillas del Eresma. La Alameda del Parral forma parte del desconocido cinturón verde de Segovia. “De las
huertas al Parral, paraíso
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