Este relato de los Reyes Magos está adaptado y redactado especialmente para los niños de
Rapariegos.
El otro día, después de
comer sentado en un sillón, me quedaba dormido y, como tenía frío, me tapé con una antigua manta, que no he tirado porque un día hace muchos años me la dio un ser muy querido, familiar mío. No sé si sería por eso, lo que sí es cierto es que al calor de la manta poco a poco mi mente, fue cayendo entre las tinieblas de un profundo y placido sueño y empecé a soñar con cosas alegres,
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