En todas las tierras de Castilla pueden verse los
palomares como construcciones aisladas. Suelen tener planta circular y, las más de las veces, están hechos de adobe.
La importancia del
palomar era muy grande, pues, a más de proporcionar pichones para la cocina, la palomina (heces de las palomas) se utilizaba como abono orgánico de las tierras.